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tirsdag 7. mars 2017

Ramona, un sabor de conejo

Cuando éramos pequeñas, mi hermana y yo teníamos dos conejos. Los conejos de campo o "los conejos de carne" en noruego. ¡Saborea la frase!
Hoy en diá pocos niños y adultos en Noruega que conozcan la expresión, "conejo de carne" o carne de conejo en español. Sólo la gente del sur de Europa la conoce.
No soy del sur de Europa, ni del campo, pero mi hermana y yo tuvimos conejos en jaulas en el jardín.
¿Cómo nos llegaron los conejos?

Pues, el padre de mi amiga se didicaba a en la cría de conejos y zorros. Siempre tenía muchos conejitos. Un diá mi amiga me dio un conejo: una hembra. Fui a casa andando con mi nuevo conejo en el bolsillo. Cuando llegué a casa, me encerré en el baño. No abrí la puerta hasta que mi padre no me dejó tener el conejo. Estuve en el baño varias horas.
Recuerdo cómo mi papá gritó , me pidió y me rogó que abriera la puerta.
Recuerdo cómo le susurré a mi mamá a través del ojo de la cerradura. Le describí cómo la coneja era muy bonita con el pelo suave , de color marrón grisáceo y los ojos negros. Como yo era buena hija de pastor de la iglesia, el conejito fue bautizado en el baño esa tarde. Dios sabe de dónde salió el nombre de Ramona. Mamá le dijo a papá que el conejo podría recortar el césped, por lo que él podría relajarse. Nuestra madre siempre estuvo de acuerdo con sus hijos en el tema de los animales, incluso cuando no la manipulábamos. Era una buena aliada. Al final, mi padre cedió. Al diá siguiente, el pastor construyó una jaula de conejos. También construyó una jaula portátil con fondo de malla para que la jaula pudiera moverse por el jardin.  Esperaba no tocar la cortadora de césped nunca más. En realidad pensaba que el conejo cortaría el césped. 

A Ramona le gustaba casi todo: el diente de león, las zanahorias y todo lo que los conejos comen normalmente........ menos la hierba..............
¿Qué pasó una semana después? A alguien se le había olvidado cerrar la puerta de la jaula. ¡Ramona se había ido! 

Como todo el mundo sabe, todos los pastores tenían barba en los años setenta y también las pastoras. Papá sonrió en su barba y cantó: "Ramona, ninguna mujer es como tú".

Ramona, te cantan todos al mirar
Ramona, tus lindos ojos verde mar
Tus labios tan rojos
Prometen besos, fuego y pasion
Tu trenza tan negra
Encadeno por siempre mi amor
Ramona, con el romance de un cantar
Ramona, mis ansias tu comprenderas
Jamas podre calmar mi ardeinte frenesi
Ramnoa, sin besos, sin ti



No debería haber cantado! !
Un par de días después, fui a casa de mi amiga otra vez y otra vez un conejito nuevo visitó el aseo. Papá cedió más rápido esta ves,  porque la jaula ya estaba construida. 




Mi padre y yo tuvimos este tipo de peleas varias veces en el pasado, y puedo enfatizar que siempre era él quien no llevaba la razón. El nuevo conejo era albino, color tiza blanca con los ojos rojos y fue bautizado con el nombre de Trine.
Una semana más tarde vino una vecina con la cara muy roja y agarrando a Ramona muy fuerte las orejas. 
El conejo pródigo había vivido los días gloriosos de su vida en el huerto de la vecina.

Papá no estaba muy contento poque tuvo que pagar una compensación. Me dijo que devolviera a Trine, pero esa no era posible, nos habíamos "unido". Además, mi hermana tenía que tener un conejo tambien. Lo contrario era injusto, dijo mamá. 
Aunque bautizamos a los conejitos en "el aseo" y eran nuestras mascotas, estábamos dispuestas a cocinarlos a la barbacoa algún día. Mi padre los llamaba, "la cena". 
- ¿Os habéis acordado de dar de comer a "la cena" hijas?

A pesar de este hecho, la vida de los conejos contiuó normalmente. Ropa de muñecas y paseos en el coche de muñecas era la vida de todos los días para los pobres conejos. 
Supongo que cansados de vivir, cuando llegó el fatídico día.

No nos permitieron ver la matanza, a pesar de que nosotras sí queríamos porque era tan muy emocionante. 
Después los conejos estaban puestos allí en la encimera de la cocina. Cálidos y rosas con espasmos. Nosotras nos preguntábamos, - quién era quién?
Por supuesto, yo quería comerme a mi propia mascota, Ramona. Mi hermanita estaba muy enfadada porque no podía tener la piel de su conejo. Quería hacer un manguito para sus manos. 
Cuando le hablo a la gente sobre este recuerdo de la infancía, muchas personas tienen sentimientos negativos. ¿Cómo pudieron los padres hacer pasar a sus hijas por esta terrible experiencia?
Pero no nos destruyeron emocionalmente, creo!
Creo que nos dieron el enfoque natural de lo que es la vida de los animales y una visión práctica sobre la cadena alimentaria, y fuimos criadas para ser personas con los pies en la tierra. El sabor de la vida en el doble sentido.

Después tuvimos hámsters, ratones, ratas, acuario de peces, loros, gatos y perros, pero no asamos a ninguno a la parrilla!

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